Todo lo que se leerá a continuación necesitara ser tratado con la mayor discreción posible. Todo los hechos aquí mencionados son reales y múltiples.
La Instrumentación es:
La clase mas aburrida que he tomado en todo lo que tengo de vida (después le sigue psicología y pedagogía, no tanto por la materia en si, sino que el profesor puede ser casi mi bisabuelo!) y todo esto, es mucho decir, porque a mi edad ya son muchas las clases por la que ya pase.
La cosa es que no me molesta tanto el hecho que, en una ocasión en especifico una clase me aburra, pero cuando ya te sientes totalmente abrumado y frustrado porque sabes que vas a tomar una hora y media de una clase que te dan ganas de suicidarte, ya es el momento de pensarlo dos veces ( o tres, o cuatro!!) si ir o mejor quedarte debajo de la matita cogiendo un chin de brisa. En el fondo se que voy porque quiero, nadie me obliga, además de que me ¨servirá para el futuro¨ y es solo una minúscula parte de algo que en realidad adoro, aunque en serio pica saber que tu ¨futuro¨ esta en un cuaderno, que lo dicta alguien que no tiene nada mejor que hacer, y que si en realidad me interesara tantísimo la vida que tendré dentro de unos años, simplemente buscara la manera de apoderarme del dichoso cuaderno y le saco copias, total, me sale mas barato y me ahorro el trauma suicida de aburrimiento crónico.
Esta interesante situación se completa cuando en el aula del lado hay algún alumno nuevo de trompeta soplando literalmente ¨a to lo que da¨ unos malditos ejercicios de calentamiento que no logran absolutamente nada positivo en mi, pero gracias a no se que santo, las cosas comienzan a mejorarse un chin ( ya me tire como media hora del Concierto de Muerte para trompeta No.Horrible, Op. Ni idea) pues el susodicho trompetista decide tomarse un descanso, pero en el instante que pienso que la vida me sonrrie, me doy cuenta de que el avanico no funciona del todo bien, porque hace un ruidito realmente molesto que era demasiado leve antes para oírse por encima de la trompeta, pero que ahora resulta, junto al ensordecedor silencio del aula ( porque la mitad de mis compañeros esta durmiendo y la otra mitad dibuja o tirar papelitos) el sonidito es ensordecedor. En mis innumerables clases me he dedicado a desifrar los múltiples sonidos recreados por el talentoso avanico dañado ( no hay nada mejor que hacer), y veo mi reloj...aun queda una hora y UN minuto de clases .
Me dedico también a jugar con lo que sea que tenga en las manos, la lista va desde:
Lapiceros
Lapices
CDs
Hojas
Hasta estuches completos...
También:
Punchar mi celular
Romper mas los ruedos ya rotos de mis pantalones
Escribir en las butacas o en hojas cosas como las que estas leyendo ahora
Reírme del profesor en su cara
O jugar con el cabello de alguien que este cerca.
Hay que tener en cuenta que algunas de las conversaciones mas importantes ( y registradas)
las tenemos en clases como estas, como no hablamos, escribimos ( mas por vergüenza que por respeto) y así nos comunicamos de una manera muy útil, aunque peligrosa, si dichos papeles, cartones, servilletas o cartulinas caen en manos malignas.
Para finaliza, solo les digo que todavía faltan treinta y siete minutos de clases, y ya termino el fantástico receso del trompetista...
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